solidarity forever

Solidaridad Sáfica

La paradoja de la bifobia y la lesbofobia es que la primera te hará creer que la sociedad te quiere lesbiana y la segunda que te quiere bisexual: El sistema nos quiere heterosexuales, pero no dudará en usar nuestras identidades en nuestra contra, haciéndonos creer que nuestres cómplices más cercanes ocupan una posición social superior a nosotres.

Nunca ha habido una cultura lesbiana que no incluyese o que no estuviese co-creada por bisexuales. La idea de “lesbiana” y “bisexual” como radicalmente diferenciadas y separadas simplemente no es cierta: creamos nuestras culturas, espacios y comunidades juntes, nos acostamos y salimos entre nosotres, y muchas personas alternan entre estas identidades.

Por eso, aunque en las últimas décadas se han asentado bisexual y lesbiana como identidades distintas con luchas propias, apoyamos el uso de terminología contemporánea como el anglicismo WLW (Women-loving Women) o la palabra “sáficas” para definir este espacio y experiencia que nos une.

Compartimos la violencia como castigo por nuestra atracción por las mujeres, manifestándose en la infame dicotomía de invisibilización-hipersexualización.

Por una parte, nuestras relaciones no son tomadas en serio y son tachadas de fases frívolas y pasajeras o simples amistades sin trasfondo amoroso, sin llegar a la legitimidad de una relación heterosexual. 

Por otra parte, sufrimos la hipersexualización cuando nuestra atracción por las mujeres es instrumentalizada como objeto de deseo y de consumo heterosexual.

Nuestra identidad como mujeres y personas no binarias lesbianas y bisexuales es legítima, y nuestra sexualidad y cuerpos no existen para la mirada masculina.

Por último, las mujeres bisexuales y lesbianas podemos tener y a menudo tenemos relaciones complicadas con el género. Podemos usar pronombres que no sean ella/la y nombres «masculinos», vestir de manera masculina, y ser no binarias. Esta disidencia de género presente en las experiencias de muchas personas sáficas resulta en una violencia concreta por parte de la cisheteronorma, contra la que nos posicionamos radicalmente. Bisexuales y lesbianas masc, butch, bolleras, marimacho, tomboys, trans, chicazos, andróginas, no binarias, agénero, todes tenemos el derecho a existir sin violencia y siempre lucharemos juntes por ello.

Sin embargo, las mujeres y personas no binarias bisexuales no sufrimos el castigo social en forma de violencia específicamente lesbófoba que implica no tener atracción por los hombres. Esta traición a la heteronorma es duramente castigada con una misoginia lesbófoba que, interactuando con otros ejes de poder como el racismo o la transfobia, tiene como objetivo someter a las mujeres y personas no binarias lesbianas a la violencia y opresión estructural.

En palabras de Audre Lorde: “No son nuestras diferencias las que nos dividen. Es nuestra incapacidad para reconocer, aceptar y celebrar esas diferencias.” Como mujeres y personas no binarias bisexuales reconocemos, aceptamos y celebramos tanto las diferencias como las similitudes con nuestras hermanas y hermanes lesbianas.

La solidaridad entre personas sáficas ha existido y existirá siempre. Hoy, día de la visibilidad lésbica, os vemos y os damos la mano en la lucha, como seguiremos haciéndolo todos los demás días.

Bryn Hounsell (Ozen!)